Dolor al dar el pecho: causas y cómo solucionarlo

Madre dando el pecho a su bebé recién nacido

Dar el pecho no debería doler. Es una de las frases que más repetimos en la consulta de lactancia, porque muchas madres llegan convencidas de que las grietas, el escozor o el dolor con cada toma son «el precio a pagar» los primeros meses. No es así. El dolor es una señal, y como toda señal, tiene una causa que se puede identificar y resolver.

En este artículo repasamos por qué aparece el dolor al dar el pecho, cuáles son sus causas más frecuentes y en qué momento conviene pedir ayuda profesional en lugar de seguir aguantando.

¿Es normal sentir molestias los primeros días?

Durante los primeros días de lactancia es habitual notar cierta sensibilidad en el pezón, sobre todo en las primeras tomas, mientras la piel se adapta y madre y bebé afinan la técnica. Esta molestia suele ser leve, mejora a lo largo de la toma y desaparece en pocos días.

Lo que no es normal es un dolor intenso, que se mantiene toma tras toma, que deja el pezón agrietado, con heridas, o que va a más con el paso de los días. Ese dolor siempre tiene una explicación y merece revisión, no paciencia.

La causa más frecuente: el agarre y la postura

La mayoría de los casos de dolor al dar el pecho se deben a un agarre inadecuado. Para que la toma sea indolora, el bebé necesita abrir bien la boca, abarcar con ella no solo el pezón sino buena parte de la areola, y mantener los labios evertidos hacia afuera, como si hiciera un «morrito» hacia el pecho.

Cuando el bebé pinza solo la punta del pezón, la fricción y la presión se concentran en una zona muy pequeña de piel, lo que provoca dolor y, con el tiempo, grietas. Un cambio de postura, de brazo con el que se sostiene al bebé o de la forma en que se ofrece el pecho suele mejorar mucho la situación. Este es precisamente el motivo por el que revisar la toma en directo, con una profesional que pueda observar cómo se coge el bebé al pecho, es mucho más eficaz que buscar la solución en internet.

Grietas en el pezón: por qué aparecen y cómo cuidarlas

Las grietas son casi siempre consecuencia de ese agarre incorrecto mantenido en el tiempo, aunque también pueden influir el uso inadecuado del sacaleches, una succión demasiado fuerte del bebé o, más adelante, los primeros dientes.

No existe una crema milagrosa que sustituya a corregir la causa, pero mientras se trabaja en el agarre pueden ayudar algunas medidas sencillas:

  • Dejar unas gotas de la propia leche sobre el pezón al final de la toma y dejarlas secar al aire.
  • Evitar jabones agresivos o perfumados; el agua es suficiente para la higiene diaria.
  • Airear el pezón entre tomas y, si se usan discos absorbentes, cambiarlos con frecuencia para que no queden húmedos.
  • Si el dolor es muy intenso, valorar con una profesional el uso puntual de pezoneras u otros protectores, siempre como medida temporal.

Lo importante es no esperar a que la grieta cicatrice por sí sola sin corregir lo que la está provocando, porque en la siguiente toma volverá a abrirse.

Cuando el bebé tiene dificultad para soltarse bien: el frenillo lingual

En algunos bebés, el dolor persiste a pesar de que la postura parece correcta. Una de las causas que hay que descartar en estos casos es el frenillo lingual corto, que limita el movimiento de la lengua y dificulta que el bebé extraiga la leche de forma eficaz, generando dolor en la madre y, a veces, una ganancia de peso más lenta de lo esperado en el bebé.

No todos los frenillos cortos requieren tratamiento; la valoración debe ser siempre individual, por eso ante la sospecha lo recomendable es una evaluación conjunta por parte del equipo de lactancia y, si procede, de odontopediatría.

Cuándo el dolor es señal de alarma: obstrucciones y mastitis

Hay un dolor distinto al de las grietas: el que se localiza en una zona concreta del pecho, con un bulto duro y doloroso, piel enrojecida o caliente. Suele tratarse de una obstrucción de un conducto, y la mejor respuesta es seguir dando el pecho con normalidad, ofreciendo primero ese lado, con masaje suave hacia el pezón durante la toma y frío entre tomas para calmar la inflamación.

Si a ese dolor se suman fiebre de 38,5 ºC o más, escalofríos o sensación de malestar general tipo gripe, puede tratarse de una mastitis, y conviene consultar cuanto antes. Mantener la lactancia y vaciar bien el pecho sigue siendo la medida más importante; en la mayoría de los casos no hace falta interrumpir las tomas, y solo si los síntomas no mejoran en 12-24 horas se valora tratamiento con antiinflamatorios o antibiótico.

Pedir ayuda no es rendirse, es la solución

El dolor al dar el pecho casi siempre se puede resolver, pero necesita una mirada experta que observe la toma real, no una lista de consejos genéricos. En MaterNatal contamos con asesoras de lactancia, matronas y fisioterapeutas especializados en lactancia materna que trabajan de forma conjunta para encontrar la causa de cada caso y acompañar a cada madre y cada bebé, con consultas presenciales o a domicilio.

Si estás pasando por esto, no tienes que aguantarlo ni esperar a que mejore solo. Pide cita con nuestro equipo y revisemos juntas la toma: en la mayoría de los casos, el dolor tiene solución.